Milán, un escaparate de lujo para unos muebles de excepción

Regresamos de Milán muy orgullosos y satisfechos con la acogida que han tenido, como siempre, todos nuestros productos en el Salone del Mobile, un escaparate de lujo para los muebles de excepción que diseñamos y fabricamos en Soher.

Milán nos ha permitido reencontrarnos con buenos amigos y crear lazos nuevos y constatar la excelente proyección internacional del segmento del clásico y, especialmente, de los muebles Soher.

El Salone del Mobile nos ha permitido presentar ante miles de personas tres de nuestras colecciones. En concreto, desembarcamos en Milán con el dormitorio Savoy, el salón comedor Iris y el despacho Equus. Tres líneas que nos han servido de carta de presentación ante los visitantes profesionales que han visitado Milán.

 

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Las maderas exóticas y sofisticados, los baños metálicos y los tapizados suaves y exclusivos que revelan estas líneas dan fe de la minuciosidad y exquisitez de nuestros diseños y de nuestros procesos de fabricación, que confiamos a maestros artesanos.

La fusión de curvas rectas y líneas de Savoy, de carácter muy decorativo, crea ambientes distinguidos en cualquier espacio que habite. La chapa Pau Ferro es el principal material de esta colección, disponible en acabados de alto brillo, en el que se dan cita cabeceros, banquetas, tocadores y mesitas de noche.

 

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El salón comedor Iris nace del ébano negro y de los detalles metálicos y se define estéticamente por los motivos florales de sus tiradores y por los pies de caña. El despacho Equus, que destila elegancia por los cuatro costados, se crea a partir de madera de ébano.

Nuestro stand ha sido un ir y venir de personas interesadas en conocer nuestros muebles, nuestra filosofía y nuestras capacidades como empresa, sabedores de los principios de calidad que son nuestra seña de identidad inconfundible.

Ha sido un placer veros y acogeros a todos en el espacio que hemos habitado durante seis días en el Salone del Mobile, que se ha convertido en nuestro hogar lejos de casa y en el que nuestros muebles no han hecho sino acumular elogios y alegrías.